Aún no ha llegado. Siempre habla de fechas, horas y momentos más o menos precisos, y nunca los cumple. Ya no le hago caso cuando lo dice. Pero sé que vendrá… cualquier día.
Ella no me da nada, absolutamente nada. Tímidamente contesta a veces mis sms. A veces…
Ella no sigue mi lógica, claro. Y tiene muchas cosas en qué pensar además de mí. Y tiene muchas dudas comprensibles.
Y yo soy una persona ociosa, con mucho tiempo libre para pensar bobadas.
Está ocupada, muy ocupada, llevando su empresa, su trabajo… Dice que ganando dinero para lo que proyecta en un futuro próximo. No sé lo que proyecta, no me lo dice en palabras. Creo que venir y no trabajar un tiempo. No lo sé.
A estas alturas de post, cualquier persona normal, sensata y realista me diría que abandone la idea de acercarme a ella.
Yo lo pienso a veces.
Pero sé que ella está ahí. Sé que piensa en mí. Lo sé, no me pregunten. Simplemente hay un déficit de comunicación entre las dos. Por muchos motivos que no tienen que ver con nosotras.
No espero nada. Ya no espero nada. Pero tengo el deseo de encontrarla frente a mí; de conocernos en persona.
Todo esto parece una estupidez. Y quizá lo sea. Y absurdo, sin duda.
Pero es que la vida es absurda.
Estoy tranquila. Vivo mi vida.
Siento, luego soy.